Hoy vengo a contaos el sentido de este blog,
hoy vengo a deciros que tal y como su nombre indica, hoy más que nunca, vengo a contaros mi bipolaridad.
Supongo que alguna vez habréis sentido que vuestra propia vida os da la espalda,
que por “h” o por “b” el mundo ha decidido dejar la gravedad a un lado y os encontráis colgando de hilo.
Pues hoy vengo con un grito de guerra y la esperanza al 200% porque si algo he aprendido hoy, es que la vida te puede sorprender cuando menos lo esperas.
Porque cuando estás acostumbrada a que corten el hilo, jamás esperas que alguien te ponga los pies en la tierra.
Y ha sucedido.
Me miro a mi misma y me doy casi miedo.
Hacia media vida que no encontraba pared que en lugar de ser apoyo fuera empuje.
Porque si chicos, he recibido mensajes que sin motivo aparente me han hecho sonreír.
Y eso implica vivir.
Que lo demás ya no me importa.
Que los semáforos se pueden parar, porque hoy no hay reglas.
Que los pasos de peatones hoy, están de más.
Hoy me tiro al precipicio, pero para aprender a volar.
Me remito a las palabras de mi Pepito grillo:
“Salga, fluya, cuaje o acabe tan rápido como ha llegado, al menos te hace pasar el tiempo más rápido”
“Me equivoco?”
Pues no Pepito grillo, estás en lo cierto.
Hoy no me importa el mañana.
Hoy solo se que el tiempo, sonriendo, es una estrella. Fugaz.